Rito del Matrimonio - Parroquia de San Lorenzo Huipulco

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PRIMERA LECTURA
Haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez.

Del Libro de Tobías
8, 4-8

La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara: “¡Levántate, hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de nosotros y nos  proteja”. Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera, diciendo: “Bendito sea, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el género humano. Tú dijiste: “No es bueno que el hombre este solo. Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude”. “Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía, no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto. Compadécete, Señor, de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez”.
Y los dos dijeron: “Amén, amén”.
Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 22

R.   El Señor es mi pastor, nada me faltará.
      
      El Seños es mi pastor, nada me falta;
      en verdes praderas me hace reposar
      y hacia fuentes tranquilas me conduce
      para reparar mis fuerzas.
      Por ser un Dios fiel a sus promesas,
      me guía por el sendero recto.    R.

     Así, aunque camine por cañadas oscuras,
     nada temo, porque tú estás conmigo.
     tu vara y tu cayado me dan seguridad.   R.

     Tú mismo me preparas la mesa,
     a despecho de mis adversarios;
     me unges la cabeza con perfume
     y llenas mi copa hasta los bordes.    R.

     Tu bondad y tu misericordia me acompañarán
     todos los días de mi vida;
     y viviré en la casa del Señor
     por años sin término.    R.

SEGUNDA LECTURA
Si no tengo amor, nada me sirve

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios
12. 31-13, 8

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor: no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es compresivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido, ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
1 JUN 4, 16

R.   Aleluya, aleluya.
     Quien permanece en el amor,
     permanece en Dios, y Dios en él, dice el Seños.
R.   Aleluya.

EVANGELIO
Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos.

Del santo Evangelio según san Juan
2,1-11

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tu y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.

Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al encargado de la fiesta”. Así lo hicieron, y en cuanto el encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.

Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron el él.
Palabra del Señor.

Monición.
Terminada la homilía y después de un breve momento de silencio, puestos de pie los novios, y situados los testigos a uno y otro lado, el sacerdote se dirige a los contrayentes, con estas palabras u otras semejantes:

Queridos hermanos: Estamos aquí, junto al altar de Dios, para que él confirme con su gracia la voluntad que ustedes tienen de contraer Matrimonio ante el ministro de la Iglesia y esta comunidad cristiana que la hace presente. Cristo bendice con abundancia el amor conyugal que ustedes se tienen, y él, que los consagró un día con el santo Bautismo, los enriquece hoy y les da fuerza con un Sacramento peculiar para que se guarden mutua y perpetua fidelidad y puedan cumplir todas las obligaciones del Matrimonio. Por lo tanto, ante esta asamblea, les pregunto sobre su intención:

Interrogatorio antes del consentimiento
Entonces el sacerdote los interroga acerca de la libertad, la fidelidad y la aceptación y educación de los hijos, y cada uno de ellos responde.

N. y N., ¿han venido aquí a contraer Matrimonio por su libre y plena voluntad y sin que nada ni nadie los presione?
R. Sí, vengo libremente.

¿Están dispuestos a ser fieles el uno al otro en el Matrimonio, durante toda la vida?
R. Sí, estoy dispuesto (a)

La siguiente pregunta se puede omitir si las circunstancias lo aconsejan, por ejemplo, si los novios son de edad avanzada:
Están dispuestos a recibir de Dios, responsable y amorosamente, los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
R. Si, estoy dispuesto (a).

Consentimiento
La comunidad se pone de pie.

El sacerdote invita a los novios a expresar su consentimiento:
   Así, pues, ya que quieren establecer entre ustedes la alianza santa del Matrimonio, unan sus manos, y expresen su consentimiento delante de Dios y de su Iglesia.

Los novios vueltos el uno hacia el otro, unen sus manos.
El novio:
   Yo, N., te acepto a ti, N., como mi esposa
y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas,
en la salud y en la enfermedad,
y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

La novia:
Yo N., te acepto a ti, N., como mi esposo
y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas,
en la salud y en la enfermedad,
y amarte y respetarte todos los días de mi vida.

Confirmación del consentimiento

Luego el sacerdote que recibe el consentimiento, extendiendo la mano sobre las manos unidas de los esposos dice:
El Señor confirme con su bondad
este consentimiento
que han manifestado ante la Iglesia
y cumpla en ustedes su bendición.
y lo que Dios acaba de unir, que nunca lo separe el hombre.

O bien:
El Dios de Abraham,
el Dios de Isaac,
el Dios de Jacob,
el Dios que unió a nuestros primeros padres en el paraíso
confirme este consentimiento mutuo
que ustedes han manifestado ante la Iglesia
y, en Cristo, les otorgue su bendición,
de manera que lo que Dios ha unido,
nunca lo separe el hombre.

El sacerdote invita a los presentes a alabar a Dios:
       
        Bendigamos al Señor.

Todos responden:
Demos gracias a Dios.

Modo B: Bendición y entrega de anillos y arras, por separado.

1. Anillos.

El sacerdote dice:
El Señor bendiga estos anillos
     que van a entregarse el uno al otro
     en señal de amor y de fidelidad.
     Por Jesucristo, nuestro Señor.
R.    Amén.

O bien:
    Envía, Señor bendición sobre estos anillos
    que bendecimos en tu nombre,
    para que quienes los van a llevar
    se guarden absoluta fidelidad,
    gocen de la paz que da el cumplir tu voluntad
    y vivan siempre amándose mutuamente.
    Por Jesucristo, nuestro Señor.
R.   Amén.

Si es oportuno rocía los anillos con agua bendita y los entrega a los esposos.
El esposo coloca en el dedo anular de la esposa el anillo a ella destinado diciendo:

El esposo:
N., recibe este anillo como signo de mi amor
                   y de que siempre te seré fiel.
                   En el nombre del Padre. Y del Hijo, y del Espíritu Santo.

De la misma manera la esposa coloca en el dedo anular del esposo el anillo a él destinado, diciendo:
La esposa:
N., recibe este anillo como signo de mi amor
                   y de que siempre te seré fiel.
                   En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

2. Arras

El sacerdote dice:
Bendice Señor, estas arras,
    que N., y N., se entregan,
    y derrama sobre ellos la abundancia de los bienes.

El esposo toma las arras y, teniéndolas entre las manos, las entrega a la esposa, que las recibe con las dos manos debajo de las de su esposo, y dicen:

El esposo:
N., recibe también estas arras
                    como prenda de la bendición de Dios
                    y del cuidado que tendré
                    de que no falte lo necesario en nuestro hogar.

La esposa:
N., yo las recibo
                    como prenda de la bendición de Dios
                    y en señal de los bienes que vamos a compartir.

* Entrega de la Sagrada Biblia
Según la costumbre de algunos lugares, en este momento el que preside puede hacer la entrega de la Biblia a los esposos con estas o semejantes palabras:

    Reciban el libro de la Sagrada Escritura,
    que contiene la palabra de Dios.
    Que esta palabra sea fuente de luz y de vida
    en el camino que hoy emprenden
    como esposos cristianos.

Oración universal

Sacerdote: Invoquemos, hermanos, confiadamente a Dios, nuestro Padre, autor de todos los bienes, y pidámosle por los nuevos esposos N., y N., y por las necesidades de todos los hombres.

   Después de cada petición responderemos:
R. Te rogamos Señor.
 

1. Para que N., y N., que acaban de celebrar con gozo su Matrimonio, se mantengan siempre firmes en la fidelidad y constantes en el amor mutuo, roguemos al Señor. R.

2. Para que sepan amarse como Cristo ama a su Iglesia y estén siempre dispuestos a ayudarse y honrarse mutuamente, roguemos al Señor. R.

3. Para que el Señor les conceda acierto en la educación de sus hijos, y sabiduría para administrar su hogar, roguemos el Señor, R.

4. Para que el Señor bendiga a la Iglesia, sea fuerza y consuelo de las familias que sufren a causa de las enfermedades o desavenencias y acoja en su reino a los que ya han abandonado este mundo, roguemos al Señor. R.

Sacerdote: Escucha Señor, nuestras oraciones y derrama con abundancia tus dones sobre los esposos N. y N. aparta de ellos todo mal y haz que vivan felices bajo tu protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

Pbro. Dr. Julio César
Párroco
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